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lunes, 5 de marzo de 2012

San Lorenzo in Fonte

Encontrar esta pequeña iglesia neoclásica, estrechamente ligada a la andadura terrena del popular santo de la parrilla, según el título que se lee en el frontón de la fachada, de los Santos Lorenzo e Hipólito mártires, es un poco difícil. 
Hay que andar bien atentos para no pasársela, pues su sobria fachada está engullida por los edificios que la flanquean de la Via Urbana, 50 (00184 Roma). 

Su origen nos es desconocido. A veces se confunde con otra, destruida, la Memoria Sancti Hippoliti, mencionada ya en el siglo IV en una inscripción del presbítero Ilicius, cuyo título fue unido a ésta.
Este templo, en el corazón del barrio popular por excelencia de la Roma imperial: la Suburra, hoy en el Rione Monti, es mencionado por primera vez en un documento conservado en el Archivio di Santa Maria Maggiore, datado el veintiocho de mayo de 1348. En los siglos XIII y XIV fue habitada por monjas benedictinas, que permanecieron allí hasta 1518, en que fueron trasladadas a Sant’Agnese fuori le Mura.
Más de mil trescientos años después del martirio del santo diácono, sobre las estructuras de una pequeña iglesia precedente altomedieval (siglos VIII-IX d. C.), a su vez construida sobre unos angostos habitáculos de un edificio del siglo III d. C., estimados la cárcel del santo, cuyos restos son todavía hoy visibles en los subterráneos de la iglesia, por lo que recibe también el apelativo in Carcere, el edificio fue reconstruido a partir de 1543, en el pontificado del Papa Paulo III Farnese, a expensas del Cardenal español Juan Álvarez de Toledo.
Fue reestructurado después de 1628 a cargo del arquitecto Domenico Castelli, por comisión del Papa Urbano VIII Barberini, que la encomendó a una cofradía de cortesanos papales, los Nobili Aulici.
En el siglo XVIII fue agrandada, y desde 1918 la iglesia pertenece a los Oblatos de San José.
La fachada, renovada en el siglo XIX y de nuevo reconstruida en los años treinta del pasado siglo, en la que se conserva la portada del siglo XVI; sobre ella, una inscripción dedicatoria a los Santos Lorenzo e Hipólito: S. LAURENTIO ET IPPOLYTO MARTIRIBUS. El escaso atractivo de su fachada de una sola planta, queda eclipsado, como hemos dicho, además, por los edificios vecinos.
Es de estuco, imitando piedra blanca, y tiene cuatro  pilastras dóricas de orden gigante que sostienen un poco acusado entablamento y frontón triangular. Hay una sencilla  inscripción dedicatoria en el friso ya expuesta. La portada es del siglo XVI. Encima de la puerta hay un par de ventanas rectangulares verticales a cada lado de un arco sostenido por dos pilastras dóricas pequeñas.
El interior se articula en una sola nave, bastante pequeña, con cubierta abovedada, y una capilla en cada cara retranqueada bajo un arco. La bóveda es de cañón que apea sobre cuatro pilastras dóricas revestidas de mármol rosa. Tiene un tondo en el que se representan los dos santos con las palmas el martirio.
El suelo de mármol va formando parrillas, que hacen referencia al martirio de San Lorenzo.
Sobre el altar mayor, polícromo, del siglo XVII, está colocada una valiosa pintura que representa el Bautismo de San Hipólito, de Andrea Camassei (1602-1649). 
Asignados al pintor Giovan Battista Speranza son los dos lienzos laterales, con el Martirio de San Lorenzo (a la derecha) y San Lorenzo distribuyendo el pan a los pobres (a la izquierda). Hay también otras dos imágenes flanqueando el altar mayor: a la derecha el Corazón de Jesús y a la izquierda, San José.
La capilla a mano izquierda tiene un retablo con un lienzo del Martirio de los Santos Juan y Pablo, de un artista anónimo del siglo XVII.  
La de mano derecha está dedicada a Nuestra Señora de los Dolores.
Hay también otro altar cerca a la derecha de la Inmaculada Concepción, bajo la advocación de Lourdes.
Hay una imagen del santo a la izquierda de la nave, de aspecto joven, revestido de dalmática roja, ornamento de su orden sagrada, a la entrada de los subterráneos.
La iglesia conserva la tumba del famoso arquitecto ticinese Carlo Fontana, discípulo preferido y asistente de Bernini.
En la sacristía se exhibe un busto del Papa Urbano VIII, atribuido a Bernini o a su escuela.
Como ya hemos comentado, fue construida sobre unos baños privados, donde según la tradición, el diácono Lorenzo fue apresado y bautizado su guardián. El acceso a los hipogeos se encuentra hoy en día por una pequeña puerta en el muro izquierdo de la iglesia, sobre la que está escrita el rótulo: Aditum ad carcerem et fontem S. Laurent[ii]. 
Después de haber requerido permiso si se encuentra cerrada, bajando unos escalones, se llega a una serie de habitáculos romanos subterráneos, considerados de la casa de Hipólito.
Aquí se inicia la parte más sugestiva de la visita. Hay que hacer notar que la escalera original está tapiada. La visita se prolonga por una largo y estrecho corredor hasta la prisión del santo. 
En el arco que divide el corredor de ingreso está encastrado un bello bajorrelieve, en forma de luneta, que representa una imagen del Cristo de la Piedad, el Redentor mientras sale del sarcófago, una obra de finales del siglo XVI.
Pocos metros después se lleva a la angosta estancia donde fue recluido el santo, la cisterna, de planta circular, realizada en opus reticulatum, datable entre el I y el II siglo d. C., donde a nivel del suelo se abre la citada fuente de las crónicas antiguas, que ha dado nombre a la iglesia, in Fonte: un simple pocito decorado con un notable bajorrelieve de la primera mitad del siglo XVII que recuerda el milagro del agua que permitió el bautizo de Hipólito. Todavía hoy el agua limpia se considera milagrosa.
De donde procede el agua es todavía hoy un misterio. Probablemente se trata de algún antiguo rivus que, descendiendo por la pendiente del Quirinal, atraviesa la antigua cárcel para después conducirse por el alcantarillado a la limítrofe Cloaca Máxima.
A los lados dos columnillas de mármol con capiteles de volutas sustentan un arquitrabe sobre el cual descansa un bajorrelieve de la primera mitad del siglo XVII que representa a San Lorenzo bautizando a Hipólito.
Desde este recinto se abre, en cuesta arriba, una escalera de caracol que conducía a otros habitáculos de la presunta casa de Hipólito. En 1955, en el marco de los trabajos del metro en su tramo Cavour-Termini, la escalera fue tapiada y el lugar sufrió profundas modificaciones. Parte de la estructuras son potencialmente visitables desde la galería del vecino metro. El pocito, del que se ha hablado, está ubicado a 5,5 m. bajo el nivel del pavimento de la iglesia y a cerca de 18 m. al este del ábside.  Se puede pensar que el agua del pocito provenga de alguna cisterna todavía existente de las Termas de Olimpia. El índice de humedad en el ambiente es normalmente altísimo.
El coqueto y pequeño campanario barroco fue levantado en 1734, a iniciativa del Papa Clemente XII Corsini. Tiene forma de arco de triunfo. 
También la veleta exhibe la parrilla.