Algunos documentos litúrgicos redactados justamente después del año mil, como el Liber Politicus (también el Ordo Romanus XI), ceremonial escrito entre 1143-1144, y el Liber Censuum Romanæ Ecclesiæ (también el Ordo Romanus XII), redactado alrededor de 1192 por Cencio Camerario, futuro Papa Honorio III, atestiguan esta antigua tradición de la liturgia papal.
| Papa Honorio III |
La mañana de Pascua, después de Prima, el Papa, revestido de pluvial blanco, acompañado de los Cardenales diáconos con dalmáticas blancas, los subdiáconos con tunicelas y las otras órdenes menores de clérigos y sus capellanes, entraba en la Capilla de San Lorenzo in Palatio, el Sancta Sanctorum de Letrán.
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| Scala Santa en su aspecto actual |
Aquí, hecha la oración, el Papa se revestía los ornamentos pontificales hasta la dalmática y veneraba y besaba tres veces los pies del Icono del Salvador Acheropita abriendo las pequeñas portezuelas de plata que lo cubren (que están hoy selladas), y después cantaba tres veces el versículo: «Surrexit Dominus de sepulcro, alleluia» y la asamblea respondía: «Qui pro nobis pependit in ligno, alleluia».
Besada la imagen del Salvador, se dirigía al trono y daba la paz al arcediano, que, tras él, ha besado también dicho icono, diciéndole: «Surrexit Dominus vere», a lo que se respondía: «Et apparuit Simoni».
El segundo diácono, besados los pies del Salvador, se acercaba a recibir la paz del Papa y del arcediano, y se ponía en fila. Los otros cardenales hacían lo mismo. Mientras tanto la schola cantaba: «Crucifixum in carne»y «Ego sum alpha et omega». Terminado el rito de la paz, el Pontífice se revestía de la casulla blanca, el palio y la mitra solemne.
Venía portada sobre el altar también la Cruz, repuesta el Viernes Santo, que el Papa igualmente veneraba. Mientras tanto la schola cantaba algunas antífonas. Este famoso y veneradísmo icono parece obra romana y remontarse a los siglos V-VI. Es citada por primera vez en el Liber Pontificalis a mediados del siglo VIII, en el pontificado de Esteban II (752-757), cuando se narra que el Papa lo llevó personalmente sobre sus hombros y descalzo por las calles de Roma para conjurar el peligro de las incursiones longobardas del Rey Astolfo (756).
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| Papa Esteban II |
El origen de esta imagen es desconocido. La imagen es llamada acheropita porque se creía que no había sido pintada por mano de hombre, palabra de origen griego:de a-, privativo, χείρ (chèir=mano) y ποιείν (poièin=hacer), cuyo significado es no hecho por mano humana.
Restaurado muchas veces, cambió enteramente de apariencia cuando el Papa Alejandro III (1159-1181) hizo superponer al original que hoy contemplamos una seda pintada.
Está cobijado por un baldaquino de metal y madera dorada, que sustituye al de Caradossi (1452-1527), desaparecido durante el saco de Roma del 1527.
Aunque no es objeto de particular culto, como lo era en el pasado, este icono es muy venerado por los fieles, que la consideran tabla de salvación en calamidades públicas y medio de rendir acción de gracias en los acontecimientos memorables de la ciudad. Esta veneración tiene su pandán en Roma en el otro antiguo icono de la Madonna Salus populi Romani de Santa María la Mayor.
Terminadas estas secuencias rituales se formaba el cortejo papal a lo largo de la Vía Merulana hacia la Basílica de Santa María la Mayor donde se celebraba la statio, mientras el Papa venía informado por un notario de los bautismos celebrados la noche precedente.
El rito así volvió a la vuelta de los siglos a formar parte de la liturgia papal, y fue modificado sólo en el 2005, en cuanto en aquel año, con motivo de la grave enfermedad del Beato Juan Pablo II, la Misa fue celebrada por el entonces Secretario de Estado, Cardenal Angelo Sodano.
Después del Papa todos los miembros del séquito papal veneraban el Icono y la Cruz y se acercaban después al Sumo Pontífice para el beso de la paz. El Papa deseaba la paz diciendo el versículo: «Surrexit Dominus vere», al que cada uno respondía: «Et apparuit Simoni».
El desarrollo actual del rito es el siguiente. Los Diáconos abren las portezuelas y muestran el icono del Santísimo Salvador a la asamblea y al Santo Padre.
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| Plaza de San Pedro, Pascua del 2011 |
Un diácono, vuelto a la asamblea, canta: «Alleluia, alleluia, alleluia». La asamblea y sucesivamente la schola repiten: «Alleluia, alleluia, alleluia».
El Diácono, vuelto hacia el Santo Padre, canta a cotinuación:«Surrexit Dominus vere et apparuit Simoni". La asamblea y sucesivamente la schola cantan: «Alleluia, alleluia, alleluia». Seguidamente, el Santo Padre honra el icono incensándolo.
A continuación lo venera con un beso.




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