Según la tradición, esta desconocida iglesia romana fue levantada en el siglo X en el lugar del martirio de San Sebastián. Está situada en el área arqueológica de la Colina Palatina, a la que se accede por la empinada Via di San Bonaventura, que se abre frente al Coliseo, al número 1 (Rione Campitelli, 00186 Roma). En 1920 en conjunto pasó a propiedad del Estado italiano. Esta iglesia, filial de la Parroquia de Santa Maria in Campitelli, con capacidad para unas noventa personas sentadas, se inserta dentro de las actividades de voluntariado ofrecido por el Vicariato de Roma a los fieles.
Haciendo sonar un timbre en la fachada cerrada por una cancela que se abre en la tapia que cerca el complejo, con horario entre las nueve y las doce de la mañana, se accede a una hermosa área arqueológica ajardinada con bellas vistas por su altura, con la iglesia al fondo a la izquierda, en medio de una tranquilidad y soledad que sorprende en lugar tan emblemático. Por todo ello es elegido por muchas parejas para celebrar sus esponsales y por grupos para retiros espirituales, sobre todo los domingos.

Lo cierto, desde un punto de vista histórico, es que se halla en una explanada artificial creada para erigir entre los años 218 y 222, por disposición del Emperador Heliogábalo, un templo dedicado al Sol Invictus, llamado por eso Elagabalium, y después a Júpiter, en medio de los Adonaea, jardines de Adonis, donde éste era venerado. Custodiaba este templo diversos objetos sacros, entre los cuales el Palladio, imagen de Atenea, traída desde Troya (Herodiano, Storia Romana v.3), por lo que fue denominada en sus comienzos Santa Maria in Pallara.

Hay noticias seguras sobre la fundación de un convento anejo a finales del siglo X, con el patrocinio de un cierto Petrus Medicus. En el 1061 el complejo fue concedido a la Abadía benedictina de Montecassino, y adquirió una notable importancia. Pero ya en el siglo XIII se inicia una
fase de decadencia, que la llevará a un progresivo abandono que se consuma en el siglo XIV, y se fue arruinando. En los edificios anejos a la iglesia se conservan restos del monasterio medieval.
Pasó a propiedad de los Capranica, que transformaron el conjunto en una finca de recreo. En 1626 el Papa Urbano VIII Barberini decidió adquirir la Vigna del Monte Palatino con el conjunto de edificios en estado ruinoso por medio de su sobrino Taddeo Barberini. La estructura actual de la iglesia, que se dedicó a San Sebastián, se debe a la reconstrucción encomendada en 1630 por el Papa al arquitecto florentino Luigi Arrigucci, que proyectó una simple y elegante fachada ornada con el escudo de los Barberini y rematada en un tímpano rectangular y un luminoso interior de nave única con pequeño ábside.
En la pared derecha el Papa hizo embutir un importante epígrafe datado en 977, testimonio de la antigüedad del complejo:
Antes de esta última in
tervención, las paredes y la tribuna de la iglesia estaban íntegramente decoradas con frescos que se remontan a los siglos X-XI. Las paredes de la nave estaban decoradas con dos ciclos pictóricos: uno exponía la vida y martirio de los Santos Sebastián y Zótico, titulares de la iglesia, y el otro, a la vida de Jesús. Ha permanecido un testimonio de ellos en una serie de acuarelas que el Cardenal Francesco Barberini hizo realizar antes de su destrucción al pintor Antonio Eclissi, y una reproducción decimonónica de éstas se encuentra en la iglesia para que nos hagamos idea del aspecto interior que ésta tenía entonces.
Durante estas obras se conservaron los frescos originales del ábside. Siguiendo la estructura tradicional de las composiciones romanas de los siglos VI al IX, los frescos están divididos en dos registros, y son obra de un artista de escuela romana que interpreta el plan iconográfico de tradición bizantina según un personal gusto o
rnamental y lineal y tendente a una gestualidad menos rígida y repetitiva y dotado de una vivaz sensibilidad cromática.
En el primer registro, en la bóveda, se representa al Salvador con los Santos Lorenzo y Esteban, diáconos, a su derecha, y los Santos Sebastián y Zótico, a la izquierda. Debajo, recorre una franja con el Cordero Místico al centro flanqueado de doce corderos que simbolizan los
Apóstoles. Una larga inscripción, hoy casi ilegible, es una invocación de Pedro Médico, fundador de la iglesia y del monasterio, a la Virgen. El registro inferior tiene en el centro la imagen de la Virgen Orante entre dos ángeles, con las Santas Inés, Catalina, Lucía y Cecilia a l
os lados. Finalmente, debajo, en un recuadro del siglo XI vemos a San Benito entre los Santos Pedro y Pablo.
En la capilla mayor, a los lados del altar, han perdurado pocos fragmentos de la vasta decoración originaria, que permiten intuir, en lo alto, la procesión de los Ancianos del del Apocalipsis, mientras en la parte inferior se conservan restos de figuras de santas y profetas.
La radical restauración de la iglesia promovida por Urbano VIII supuso ta
mbién la realización de un nuevo altar mayor con un monumental retablo marmóreo marco de un gran óleo sobre lienzo con el Martirio de San Sebastián, encomendado a Andrea Cammassei da Bevagna, pintor protegido por los Barberini, que lo realizó en 1633. El pintor ha escogido un episodio iconográfico menos conocido: el apaleamiento que causó la muerte del santo. Actualmente se ha trasladado a la pared izquierda de la nave para permitir la visión de los frescos del ábside tras el altar mayor.
En la reforma del XVII fueron pintados también unos frescos por Bernardino Gagliardi. La luneta sobre el altar mayor representa San Sebastián, y en la cúpula domina la figura de Dios Padre circundado de ángeles, mientras en las cuatro pechinas se encuentran la Fe, la Caridad, la Constancia y la Contrición.
Actualmente es diaconía cardenalicia, instituida por el Papa Pablo VI Montini en 1973. Su primer titular fue Ferdinando Giuseppe Antonelli, O.F.M. (1973-1983); título pro illa vice (1983-1993). A ést
e sucedieron Yves Congar, O.P. (1994-1995) y, después, Dino Monduzzi (1998-2006). Su último ocupante ha sido John Patrick Foley (2007-2011), que había nacido el once de noviembre de 1935 en Darby (Pennsylvania). En 1984 Juan Pablo II lo llevó al Vaticano para hacerse cargo del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, del Centro Televisivo Vaticano y de la Filmoteca. En 2007 el Papa Benedicto XVI Ratzinger le otorgó esta diaconía cardenalicia. El pasado once de diciembre de 2011 Foley falleció a los setenta y seis años de edad a consecuencia de una leucemia.

Hay noticias seguras sobre la fundación de un convento anejo a finales del siglo X, con el patrocinio de un cierto Petrus Medicus. En el 1061 el complejo fue concedido a la Abadía benedictina de Montecassino, y adquirió una notable importancia. Pero ya en el siglo XIII se inicia una
Pasó a propiedad de los Capranica, que transformaron el conjunto en una finca de recreo. En 1626 el Papa Urbano VIII Barberini decidió adquirir la Vigna del Monte Palatino con el conjunto de edificios en estado ruinoso por medio de su sobrino Taddeo Barberini. La estructura actual de la iglesia, que se dedicó a San Sebastián, se debe a la reconstrucción encomendada en 1630 por el Papa al arquitecto florentino Luigi Arrigucci, que proyectó una simple y elegante fachada ornada con el escudo de los Barberini y rematada en un tímpano rectangular y un luminoso interior de nave única con pequeño ábside.
En la pared derecha el Papa hizo embutir un importante epígrafe datado en 977, testimonio de la antigüedad del complejo:Durante estas obras se conservaron los frescos originales del ábside. Siguiendo la estructura tradicional de las composiciones romanas de los siglos VI al IX, los frescos están divididos en dos registros, y son obra de un artista de escuela romana que interpreta el plan iconográfico de tradición bizantina según un personal gusto o
rnamental y lineal y tendente a una gestualidad menos rígida y repetitiva y dotado de una vivaz sensibilidad cromática.En el primer registro, en la bóveda, se representa al Salvador con los Santos Lorenzo y Esteban, diáconos, a su derecha, y los Santos Sebastián y Zótico, a la izquierda. Debajo, recorre una franja con el Cordero Místico al centro flanqueado de doce corderos que simbolizan los
Apóstoles. Una larga inscripción, hoy casi ilegible, es una invocación de Pedro Médico, fundador de la iglesia y del monasterio, a la Virgen. El registro inferior tiene en el centro la imagen de la Virgen Orante entre dos ángeles, con las Santas Inés, Catalina, Lucía y Cecilia a l
os lados. Finalmente, debajo, en un recuadro del siglo XI vemos a San Benito entre los Santos Pedro y Pablo.En la capilla mayor, a los lados del altar, han perdurado pocos fragmentos de la vasta decoración originaria, que permiten intuir, en lo alto, la procesión de los Ancianos del del Apocalipsis, mientras en la parte inferior se conservan restos de figuras de santas y profetas.
La radical restauración de la iglesia promovida por Urbano VIII supuso ta
mbién la realización de un nuevo altar mayor con un monumental retablo marmóreo marco de un gran óleo sobre lienzo con el Martirio de San Sebastián, encomendado a Andrea Cammassei da Bevagna, pintor protegido por los Barberini, que lo realizó en 1633. El pintor ha escogido un episodio iconográfico menos conocido: el apaleamiento que causó la muerte del santo. Actualmente se ha trasladado a la pared izquierda de la nave para permitir la visión de los frescos del ábside tras el altar mayor.En la reforma del XVII fueron pintados también unos frescos por Bernardino Gagliardi. La luneta sobre el altar mayor representa San Sebastián, y en la cúpula domina la figura de Dios Padre circundado de ángeles, mientras en las cuatro pechinas se encuentran la Fe, la Caridad, la Constancia y la Contrición.
Actualmente es diaconía cardenalicia, instituida por el Papa Pablo VI Montini en 1973. Su primer titular fue Ferdinando Giuseppe Antonelli, O.F.M. (1973-1983); título pro illa vice (1983-1993). A ést
e sucedieron Yves Congar, O.P. (1994-1995) y, después, Dino Monduzzi (1998-2006). Su último ocupante ha sido John Patrick Foley (2007-2011), que había nacido el once de noviembre de 1935 en Darby (Pennsylvania). En 1984 Juan Pablo II lo llevó al Vaticano para hacerse cargo del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, del Centro Televisivo Vaticano y de la Filmoteca. En 2007 el Papa Benedicto XVI Ratzinger le otorgó esta diaconía cardenalicia. El pasado once de diciembre de 2011 Foley falleció a los setenta y seis años de edad a consecuencia de una leucemia.