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jueves, 12 de abril de 2012

Surrexit Dominus vere et apparuit Simoni. El rito del Resurrexit en el Domingo de Pascua

Se trata de un rito propio de la Liturgia Papal, que, a partir del Jubileo del 2000, tiene lugar como preparación a la Misa del Día de Pascua celebrada por el Santo Padre en el Vaticano. Es el rescate de una antigua costumbre litúrgica en uso hasta el 1309, año del traslado de la Sede Apostólica de Roma a Aviñón. 
Algunos documentos litúrgicos redactados justamente después del año mil, como el Liber Politicus (también el Ordo Romanus XI), ceremonial escrito entre 1143-1144, y el Liber Censuum Romanæ Ecclesiæ (también el Ordo Romanus XII), redactado alrededor de 1192 por Cencio Camerario, futuro Papa Honorio III, atestiguan esta antigua tradición de la liturgia papal. 


Papa Honorio III


La mañana de Pascua, después de Prima, el Papa, revestido de pluvial blanco, acompañado de los Cardenales diáconos con dalmáticas blancas, los subdiáconos con tunicelas y las otras órdenes menores de clérigos y sus capellanes, entraba en la Capilla de San Lorenzo in Palatio, el Sancta Sanctorum de Letrán.

Scala Santa en su aspecto actual


Aquí, hecha la oración, el Papa se revestía los ornamentos pontificales hasta la dalmática y veneraba y besaba tres veces los pies del Icono del Salvador Acheropita abriendo las pequeñas portezuelas de plata que lo cubren (que están hoy selladas), y después cantaba tres veces el versículo: «Surrexit Dominus de sepulcro, alleluia»  y la asamblea respondía: «Qui pro nobis pependit in ligno, alleluia». 
Besada la imagen del Salvador, se dirigía al trono y daba la paz al arcediano, que, tras él, ha besado también dicho icono, diciéndole: «Surrexit Dominus vere», a lo que se respondía: «Et apparuit Simoni».
El segundo diácono, besados los pies del Salvador, se acercaba a recibir la paz del Papa y del arcediano, y se ponía en fila. Los otros cardenales hacían lo mismo. Mientras tanto la schola cantaba: «Crucifixum in carne»y «Ego sum alpha et omega». Terminado el rito de la paz, el Pontífice se revestía de la casulla blanca, el palio y la mitra solemne.
Venía portada sobre el altar también la Cruz, repuesta el Viernes Santo, que el Papa igualmente veneraba. Mientras tanto la schola cantaba algunas antífonas. 
Este famoso y veneradísmo icono parece obra romana y remontarse a los siglos V-VI. Es citada por primera vez en el Liber Pontificalis a mediados del siglo VIII, en el pontificado de Esteban II (752-757), cuando se narra que el Papa lo llevó personalmente sobre sus hombros y descalzo por las calles de Roma para conjurar el peligro de las incursiones longobardas del Rey Astolfo (756). 


Papa Esteban II


El origen de esta imagen es desconocido. La imagen es llamada acheropita porque se creía que no había sido pintada por mano de hombre, palabra de origen griego:de a-, privativo, χείρ (chèir=mano) y ποιείν (poièin=hacer), cuyo significado es no hecho por mano humana.
Hoy, sobre la tabla restan sólo pocas trazas de un Cristo entronizado, casi de tamaño natural, con nimbo crucífero, que responde a la iconografía de Maestro, con el rollo de la Ley en la izquierda y bendiciendo con la derecha (ca. 1'50x0'70 m.).




Restaurado muchas veces, cambió enteramente de apariencia cuando el Papa Alejandro III (1159-1181) hizo superponer al original que hoy contemplamos una seda pintada.
Inocencio III (1189-1216) recubrió el resto de la sagrada imagen con una lámina de plata repujada, que ha través de los siglos se ha visto enriquecida con intervenciones que han terminado por ocupar casi toda la superficie, y que ha sido limpiada en recientes restauraciones. Las portezuelas que protegen el icono, de plata labrada con relieves, son del siglo XV.  




Está cobijado por un baldaquino de metal y madera dorada, que sustituye al de Caradossi (1452-1527), desaparecido durante el saco de Roma del 1527.



Aunque no es objeto de particular culto, como lo era en el pasado, este icono es muy venerado por los fieles, que la consideran tabla de salvación en calamidades públicas y medio de rendir acción de gracias en los acontecimientos memorables de la ciudad. Esta veneración tiene su pandán en Roma en el otro antiguo icono de la Madonna Salus populi Romani de Santa María la Mayor. 



Terminadas estas secuencias rituales se formaba el cortejo papal a lo largo de la Vía Merulana hacia la Basílica de Santa María la Mayor donde se celebraba la statio, mientras el Papa venía informado por un notario de los bautismos celebrados la noche precedente.
Con ocasión de la Pascua del año jubilar del 2000, el Icono Acheropita fue llevado a la Plaza de San Pedro para ser venerado por el Papa al inicio de la Misa del Día, según el esquema ritual arriba reseñado. 




El rito así volvió a la vuelta de los siglos a formar parte de la liturgia papal, y fue modificado sólo en el 2005, en cuanto en aquel año, con motivo de la grave enfermedad del Beato Juan Pablo II, la Misa fue celebrada por el entonces Secretario de Estado, Cardenal Angelo Sodano. 
Del 2000 al 2006 fue utilizado el verdadero Icono Acheropita del Santísimo Salvador. Pero por la antigüedad y valor del Acheropita, que desaconsejaban el traslado desde el Sancta Sanctorum de Letrán al Vaticano, en el 2007 fue realizado un nuovo Icono inspirado en ese exclusivamente para este rito.
Después del Papa todos los miembros del séquito papal veneraban el Icono y la Cruz y se acercaban después al Sumo Pontífice para el beso de la paz. El Papa deseaba la paz diciendo el versículo: «Surrexit Dominus vere», al que cada uno respondía: «Et apparuit Simoni».
El desarrollo actual del rito es el siguiente. Los Diáconos abren las portezuelas y muestran el icono del Santísimo Salvador a la asamblea y al Santo Padre. 


Plaza de San Pedro, Pascua del 2011


Un diácono, vuelto a la asamblea, canta:  «Alleluia, alleluia, alleluia»La asamblea y sucesivamente la schola repiten:  «Alleluia, alleluia, alleluia».
El Diácono vuelve a cantar:  «Surrexit Dominus de sepulcro, qui pro nobis pependit in ligno»La asamblea y sucesivamente la schola cantan como respuesta:  «Alleluia, alleluia, alleluia».
El Diácono, vuelto hacia el Santo Padre, canta a cotinuación:«Surrexit Dominus vere et apparuit Simoni"La asamblea y sucesivamente la schola cantan:  «Alleluia, alleluia, alleluia». Seguidamente, el Santo Padre honra el icono incensándolo.





A continuación lo venera con un beso.

Plaza de San Pedro, Pascua del 2011


El rito del Resurrexit, acto de fe, de piedad y de devoción del Romano Pontífice ante el icono del Santísimo Salvador, se sitúa como prólogo de la celebración eucarística. Esta plegaria de adoración es un alegre anuncio del Resucitado y una preparación adecuada para la Eucaristía en clave de piedad popular.

Plaza de San Pedro, Domingo, 8 de Abril de 2012