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jueves, 23 de febrero de 2012

Estaciones cuaresmales romanas. El Miércoles de Ceniza


De los ritos peculiares de la Cuaresma nos interesa hacer mención del culto estacional de la corte pontificia. Los miércoles y viernes primero, y los martes y jueves a partir del Papa San Gregorio II (715-31), hacia las tres de la tarde, hora de Nona, se reunía la asamblea cristiana en una iglesia designada como lugar de cita: en ella se recitaba una oración colecta, y, entre cantos penitenciales y letanías, precedidos de la cruz procesional se dirigían procesionalmente fieles, clero y sumo pontífice a la iglesia estacional, donde se celebraba la Eucaristía.

Estas ceremonias recibieron el nombre, desde el siglo II, de estación, vocablo latino que significa etimológicamente “punto de guardia”, porque en estas jornadas, de semiayuno, el cristiano montaba espiritualmente guardia. Simbolizan el camino penitencial de la Cuaresma como tránsito hacia la Pascua. 
Las estaciones romanas pasaron a quedar señaladas en el Missale Romanum mandado publicar por San Pío V Ghislieri, y que se mantuvieron hasta la edición del Beato Juan XXIII Roncalli de 1962.
La primera estación, la del Miércoles de Ceniza, se hace en la vetusta y repristinada Basílica de Santa Sabina al Aventino. No se sabe con precisión por qué se escogió. 
Algunos piensan que porque el Papa, por la fatiga cuaresmal, se retiraba antes algunos días al Aventino. Otros opinan que, ya que partía la procesión de Santa Anastasia, subía la cuesta hasta nuestra basílica, el Clivo di Rocca Savella, como símbolo del esfuerzo necesario para lograr la perfección espiritual del alma.
En la actualidad el Papa preside la procesión desde San Anselmo hasta Santa Sabina, mientras se cantan las Letanías de los Santos. 
A la llegada a nuestra basílica, celebra misa solemne con imposición de la ceniza. Un corto pero intenso trayecto desde la Plaza de los Caballeros de Malta por la Via di Santa Sabina hasta la Plaza de Pietro d'Illiria, el que mandó edificar nuestro templo. El vídeo de abajo es del 2010:
La Iglesia posconciliar, no obstante no ha dejado de reconocer la importancia de este tipo de ceremonias y dispone que se emulen en donde se pueda: “se recomienda que se mantengan y renueven las asambleas de la Iglesia local según el modelo de las antiguas ‘estaciones’ romanas”.