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sábado, 18 de agosto de 2012

San Cesareo in Palatio


Al inicio de la Via Porta San Sebastiano (00179 Roma), antiguo trayecto urbano de la Via Appia, a la derecha, encontramos esta pequeña iglesia de San Cesáreo. Delante del templo, en el centro de unos arriates se levanta una antigua columna de granito rematada con una cruz. 
En el primero de noviembre, en el Martirologio Romano leemos: “En Terracina, en la Campania, natal de San Cesareo Diácono, que, maltratado en la cárcel durante muchos días, después, con el Presbítero San Juliano, fue introducido en un saco y arrojado al mar”. Terracina, en la histórica región sureña de la Campania, fue el lugar del nacimiento de San Cesáreo. Es interesante que la asociación de ambos santos nos recuerda el nombre de Julio César.
En el siglo IV, se refiere que el Emperador Valentiniano se curó en el santuario de San Cesáreo en su ciudad natal. El Emperador entonces decidió la traslación de sus reliquias a Roma, a una iglesia en el Palatino, y después fueron más tarde trasladadas a un nuevo templo, que por el lugar en el que se sitúa es conocido como San Cesareo de Appia.
Emperador Valentiniano
Es llamada también en las fuentes medievales San Cesareo in Turrim, en opinión de Armellini por la cercanía de alguna torre alta de las que proliferaban en la ciudad en la Edad Media.  
En el siglo XVI se impone el nombre de San Cesareo in Palatio, lo que creó confusión con la homónima iglesia del Rione Campitelli.
Esta iglesia está edificada sobre un aula rectangular de un edificio romano de los siglos II-III d.C.: las Termas de Cómodo. Actualmente, a partir de las excavaciones llevadas a cabo a partir de 1936, encontramos dos estancias rectangulares contiguas, y un gran mosaico blanco y negro del siglo II, en el que se representa a Neptuno y a criaturas marinas, que se extiende por toda la amplitud de la iglesia, nivel original del edificio en época romana.
La primitiva fundación de la iglesia parece remontarse al siglo VIII. La primera de las estancias señaladas se destinó al culto cristiano, constituida por un aula rectangular con dos absidiolos. El nivel del pavimento fue alzado cerca de un metro y medio, y a los muros romanos fueron adosados cuatro gruesos pilares por cada parte.
En un estadio posterior, también en la época altomedieval, esta iglesia primitiva fue agrandada. Los absidiolos fueron demolidos y fue levantado un ábside único. El pavimento fue alzado de nuevo unos cuarenta centímetros y los muros del siglo VIII fueron derribados y reconstruidos. Se dotó en este momento al templo de pequeñas ventanas abocinadas enmarcadas con obra en ladrillo y de un nártex, del que quizás procedan las dos columnas de granito gris que hoy sostienen el portal.

En el transcurso de los siglos la iglesia estuvo encomendada a diferentes manos y fue muchas veces reestructurada. En torno a 1300 estaba abandonada y parcialmente arruinada, por lo que en 1302 Bonifacio VIII Gaetani la entregó a los Crociferi para fundar un hospicio con treinta camas para los peregrinos que entraban por la Porta San Sebastiano. 
Es probable que se remonten a esta época unas nuevas ventanas, más amplias, tapiadas en sucesivas restauraciones pero visibles al exterior en el muro izquierdo.

A éstos sucedieron monjas benedictinas, trasladadas de allí en 1439 por Eugenio IV Condulmer. En el siglo XV fue anexionada a la vecina de San Sisto Vecchio, y después a la de Santi Nereo e Achilleo. 
Clemente VIII Aldobrandini (1592-1605)
Tenemos que llegar al pontificado del Clemente VIII Aldobrandini (1592-1605) para que se llevara a cabo una restauración integral del edificio a instancias de Cesare Baronio, el doctísimo estudioso del paleocristianismo, Titular de la vecina iglesia de Santi Nereo e Achileo.

Parece que encargó al arquitecto Giacomo della Porta la fachada y la restauración arquitectónica, en que el templo fue consolidado, elevado, cubierto de un artesonado y dotado de arcos ciegos en los muros laterales.
Encomendó la redecoración al Cavalier d’Arpino, que siguió muy de cerca, y que acabó en 1603, y fue encomendada a los padres somascos. 
El Venerable Cardenal Cesare Baronio es conocido por haber preparado el Martyrologium Romanum citado por encargo pontificio (1586-1589). Aunque la evidencia histórica de San Cesáreo era muy escasa, el Cardenal, debió ser para no contrariar a los habitantes de Terracina, ciudad de los Estados Pontificios de donde era el santo diácono, como ya hemos dicho, lo mantuvo en el calendario.

Volviendo a la iglesia, las labores últimas importantes de restauración fueron llevadas a cabo en 1936 por la Soprintendenza ai Monumenti y por la Pontificia Commissione di Archeologia Sacra.  
Pasando a su descripción, la iglesia presenta una fachada muy sobria, distribuida por pilastras sobre alto basamento y rematado por tímpano recto, con puerta de acceso adintelada precedida de un protiro, también rematado por tímpano recto, sostenido por columnas de granito. 

A la derecha del edificio se yergue un sencillo campanario de planta cuadrangular, con un remate bulboso.
El interior es muy sencillo y severo. Presenta una sola nave rectangular cubierta por elegante artesonado con las molduras doradas sobre fondo azul con las armas del Papa Clemente VIII Aldobrandini y la imagen del santo titular. 
El gran ventanal que se abre en la fachada hace que se reciba una profusa iluminación a través del muro de los pies.
La iglesia en su interior manifiesta un claro estilo tardomanierista, cuyo máximo exponente son los frescos del de Arpino y mosaicos, realizados sobre sus cartones. 
En los muros laterales, entre las ventanas, encontramos mosaicos con escenas de la vida de San Cesáreo.
El mosaico de la bóveda del ábside representa a Dios Padre entre ángeles.
A la Edad Media –casi todas las piezas son del siglo XIII- pertenece el mobiliario cosmatesco procedente de la Basílica Lateranense, cuyo transepto estaba siendo remozado cuando es efectuaban las obras en San Cesáreo. 
El Cardenal Baronio, con ese espíritu de conservar con fines históricos y devocionales cualquier testimonio de la Iglesia medieval, lo hizo trasladar y adaptar aquí, evitación su dispersión e incluso desaparición.
Nos referimos a la balaustrada del presbiterio, el púlpito, el frontal de altar, la cátedra y otros elementos, que son obras de finísima factura, aunque demasiado grandes para las reducidas dimensiones del lugar, en contraste con San Giovanni Laterano. 
 
Son muy característicos, en la confesión, una pareja de ángeles de mármol que simulan descorrer las cortinas de una tienda y enmarcan una ventanilla con reja que da luz a la cripta y que formaba parte de un monumento funerario del siglo XIV.
El altar está cobijado por un clásico baldaquino abovedado que descansa sobre cuatro columnas.  
El órgano de tubos ha sido construido entre el 1997 y el 1999 por Francesco Saverio Colamarino, reutilizando como consola un órgano eléctrico y aplicando el sistema múltiplo para los registros. El instrumento tiene dos teclados de sesenta y una notas cada un pedalero de treinta y dos, y es de transmisión electrónica.

domingo, 5 de agosto de 2012

La nieve veraniega del Esquilino


El cinco de agosto es la fiesta de la Dedicación de la Basilica Papale di Santa Maria Maggiore, fiesta de la Madonna della Neve, Sancta Maria ad Nives, Santa María la Blanca. 
La leyenda narra que un patricio romano llamado Juan y su mujer, no habiendo podido engendrar descendencia, decidieron donar su fortuna a la iglesia. En la noche del cuatro al cinco de agosto del 358 la Virgen se le apareció en sueños al matrimonio y al Papa Liberio (352-366), indicando que en el lugar señalado en la cumbre del Esquilino se construyera una basílica mariana. 
Bartolomé Esteban Murillo, Museo del Prado (Madrid)
Al llegar allí se encontraron el área destinada para la edificación cubierta de nieve y el papa trazó el perímetro de la iglesia con un báculo sobre ella. 
Esta Basílica Liberiana devino después en nuestra actual Santa Maria Maggiore, después del Concilio de Éfeso (431), por obra del Papa Sixto III en homenaje de la Theotokos.
El eco de la leyenda perdura hasta hoy. Todos los años, cada cinco de agosto, es tradición rememorar el milagroso episodio con una lluvia de pétalos de flores blancas: desde el artesonado de la nave central al Gloria de la Misa Solemne Pontifical de las 10.00 horas de la mañana y, al Magnificat en las II Vísperas Pontificales a las 17.00 horas, desde la cúpula de la Capilla Paolina, donde se venera la Salus Populi Romani.
Vemos este vídeo de la Solemne Misa Pontifical del año 2010:
El siguiente es del 2011:
Así también, desde 1983, entre las 21 horas y la medianoche, ante la dieciochesca fachada de la Basílica Liberiana, en la Piazza di Santa Maria Maggiore, con gran concurso de gente, se hace una evocación del Miracolo della Madonna della neve all'Esquilino, con juegos de luces, láser y nieve artificial con un fondo musical de Haendel, que simulan la nevada en la tarde-noche de la fiesta. 
Este año, desde las 20,30 horas se cerrará la plaza al tráfico así como la Via Esquilino, la Via Liberiana, la Via Carlo Alberto y el primer tramo de la Via Merulana. 
Aquí vemos un vídeo del año 2008:
Este es del año 2009: 
Este año las dos principales ceremonias religiosas, que se desarrollan en lengua latina, serán presididas por el Emmo. Sr. Cardenal de Santa Susanna, Bernard Francis Law, Arcipreste Emérito de la Basílica:
La música correrá a cargo de la Venerabile Cappella Musicale Liberiana, del coro femenino y del sexteto de viento metal dirigidos por el Maestro Monseñor Valentino Miserachs Grau:

lunes, 30 de julio de 2012

Oratorio del Santissimo Sacramento al Tritone


El Oratorio del Santissimo Sacramento al Tritone, en el Rione Trevi, situado en la Piazza Poli nº 11, que se abre a la Via del Tritone, es el Oratorio de la vecina Iglesia Parroquial de Santa Maria in Via, situada a la espalda. También es conocido como Oratorio dell’Angelo Custode, en recuerdo de la demolida iglesia homónima vecina, o como Chiesa della Beata Vergine e di San Giuseppe.
Desaparecida Iglesia del Santo Ángel de la Guarda
La iglesia fue erigida durante el pontificado de Gregorio XIII Buoncompagni entre 1576 y 1596 por la Arciconfraternità del Santissimo Sacramento de la vecina Iglesia de Santa Maria in Via. Fue restaurada por Carlo Rainaldi en 1681, que dio a la fachada un carácter barroco, y después completamente reedificada durante el pontificado de Benedicto XIII Orsini en 1727 por Domenico Gregorini en colaboración con otros arquitectos, como De Dominicis, Marchionni y Valadier. Fue consagrado el ocho de septiembre de 1731.
Cuando en el siglo XIX fue abierta la Via del Tritone, fue demolido el inmueble de la derecha de la iglesia, simétrico al de la izquierda, con lo que se rompió la armonía de la estructura de todo el complejo arquitectónico, y se dotó a ésta de un muro a juego con la fachada.
Particularmente elegante y movida es la fachada, obra de Rainaldi, en dos cuerpos, con un juego de superficies cóncavas y convexas de estilo borrominesco: un elemento convexo central flanqueado por dos elementos exteriores cóncavos.
El cuerpo inferior presenta una bella portada encuadrada por dos pilastras y rematada por dos bajorrelieves de cabezas de angelotes alados. A los lados, dos parejas de semicolumnas, con preciosos capiteles jónicos, sostienen un alto tímpano roto sobre entablamento, en el que apoyan dos estatuas de mármol, obras del escultor dieciochesco Paolo Benaglia, que representan reclinadas la Fe y la Esperanza.
El cuerpo superior presenta un gran ventanal central en arco, enmarcado por dos columnas y dos pilastras, también decorado con un angelote alado; dos parejas de pilastras separan el cuerpo central de los dos laterales, que presentan dos ventanas con elegantes balaustres. Un refinado tímpano mixtilíneo, terminado en cruz, remata la fachada.
El interior de la iglesia es de planta elíptica y de nave única, profusamente decorada, cubierta por cúpula coronada por linterna.
La superficie arquitectónica está distribuida por pilastras acanaladas de mármol gris, rematadas por capiteles dorados de orden compuesto. 
Fue decorada al fresco por Luigi Martinori en 1875, realizados tras la restauración llevada a cabo por Tito Armellini entre 1865 y 1867. 
En el altar mayor encontramos un óleo de Francesco Trevisani, que representa la Sagrada Familia, encargado con ocasión de la reedificación dieciochesca.
Allí se venera también particularmente a la Addolorata:
Entre su rico mobiliario encontramos este elegante reloj.
El Oratorio tiene dos órganos: uno positivo y otro en la tribuna de coro sobre la puerta de entrada.