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viernes, 10 de febrero de 2012

Sant'Agata dei Goti




La Iglesia de Sant’Agata dei Goti, en Via Mazzarino 16 (00184 Roma), lugar subsidiario de culto de la Parroquia de Santa María ai Monti (Settore Centro, Prefettura IV, Municipio 1º), está confiada desde 1926 a la Congregación de las Santísimas llagas de Nuestro Señor Jesucristo (Stimmatini, C.S.S.). Tiene una entrada secundaria por Via Panisperna.

Es Diaconía cardenalicia, ocupada por Raymond Leo Burke, Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, desde el 2010. Este título cardenalicio de Sant'Agata dei Goti fue erigido en la Región VI de Roma por el Papa León III con el nombre de Sant'Agata in Diaconia (o del Caval di Marmo, in Equo Marmoreo, de Caballo, por su ubicación en el declive del Monte Cavallo, antigua denominación del Quirinal, hacia la Suburra).

Está situada en una zona que en la Edad Media se llamaba Vicus Corneliorum. En los documentos medievales es recordada también como Sant’Agata in Suburra, Sant’Agata in Monasterio, Sant’Agata super Suburra.

La iglesia debe su actual denominación al hecho de que en el siglo V era la iglesia de los godos arrianos establecidos en Roma. No se conoce la fecha de su erección; los primeros testimonios históricos se remontan a los años 467-470, en que Recimero, comandante de las milicias imperiales, manda ejecutar en el ábside de la iglesia un mosaico con el Salvador rodeado de sus doce apóstoles.
Lo sabemos gracias a una inscripción (Fl. Ricimer. v. i. magister utriusque militiae patricius et excons. ord. pro voto suo adornavit), referente al mosaico, pues, aunque destruido en el siglo XVI, del mosaico y de la inscripción conservamos un diseño coloreado del XVI en la biblioteca Apostólica Vaticana, obra de Francesco Penna.
Desterrada definitivamente la herejía arriana en la primera mitad del siglo VI, la iglesia sufrió abandono, hasta que el Papa San Gregorio I Magno (590-604) en el 592 la reabrió al culto católico dedicándola a los Santos Sebastián y Águeda, y la hizo decorar con algunos frescos o mosaicos conmemorativos. Según la leyenda, esto no ocurrió sin resistencia del diablo.
El Papa San León III (795-816) promovió trabajos de remozamiento y enriqueció el ajuar de la iglesia, lo que también hizo su sucesor San León IV (847-855).
En los siglos XI y XII sabemos que la iglesia formaba parte de un cenobio benedictino. En el 1039 el Cardenal Giovanni Crescenzi, Obispo de Palestrina, sepultado después en esta iglesia, consagró un altar aquí (no se sabe si el mayor o el de Santa Águeda) en presencia de importantes miembros de su familia. En el 1048, con ocasión de su profesión monástica, Gregorio Crescenzi hizo colocar reliquias de mártires bajo el altar mayor. Veinte años después, en el 1160, el Antipapa Víctor IV (Ottaviano de Monticello) recibió la obediencia de los monjes de Sant’Agata.
En el siglo XIII aparece ya oficiada por el clero secular, sin noticias de la comunidad benedictina. De esta época conservamos restos de un campanario románico.
En 1461 el Papa Pío II confió la iglesia al Cardenal Francesco Gonzaga, que la dotó de un pavimento cosmatesco (del que quedan restos en la calle central).
entre los años 1500 y 1530, los Cardenales Ludovico Podogataro, Ercole Rangoni, Pirro Gonzaga, Nicolò Ridolfi mandan realizar obras en la iglesia y en los edificios anejos. En 1566 el Cardenal Giovanni Battista Cicala reconstruyó el claustro de entrada.
Dos años después, en 1568, suprimida como parrocchia (de la que se ignora la fecha de erección), la iglesia fue confiada a los Umiliati, orden religiosa que fue suprimida algunos años después por el Papa. En el 1579 fue concedida, con sus edificios adyacentes, por el Papa Gregorio XIII a los Monjes de Montevergine, que en 1600 se convirtió en abadía.
En 1589, al derrumbarse el ábside, el Cardenal Federico Borromeo lo hizo reconstruir, y el Cardenal Carlo de Lorena lo mandó decorar al fresco en 1599. En 1633 el Cardenal Francesco Barberini encargó el artesonado y las pinturas de la nave central. En 1636 el Cardenal Antonio Barberini reconstruyó el altar mayor y el de Santa Águeda entre otras obras de restauración y a él se debe la decoración general de estuco.
En 1703 viene completado el órgano hecho construir por el Cardenal Carlo Bichi. 

En 1729 los monjes de Montevergine reedificaron desde cimientos el monastero adyacente a la iglesia, cuya fachada fue diseñada por Francesco Ferrari.
En 1809 los monjes de Montevergine dejaron iglesia y monasterio, que pasó a ser escuela de las Maestras Pias Filipenses en 1820 y desde 1836 sede del Colegio Irlandés por deseo de Gregorio XVI, hasta 1926. El Cardenal Paul Cullen, exrector de este colegio, diseñó la iglesia del Holy Cross College en Clonliffe, Dublín, teniendo ésta como modelo.
En 1838 el Cardenal Juan Francisco Marco y Catalán promovió labores de restauración. El Cardenal Giacomo Antonelli, Secretario de Estado del Papa Beato Pío IX, titular de esta iglesia, en la que mandó construir la tumba familiar, renovó el altar mayor.
Entre 1925 y 1933, para ampliar el Palazzo della Banca d’Italia se derribó el monasterio anejo y se trasladó el Colegio Irlandés. La iglesia, como ya hemos comentado, fue encomendada por el Papa Pío XI a la Congregación de las Sagradas Llagas de Jesucristo, y el edificio adyacente se convirtió en sede del govierno central de la Congregación. El Cardenal titular Gaetano Bisleti realizó el reconocimiento de las reliquias de los Santos Mártires Griegos e hizo reconstruir el baldaquino del altar mayor, recuperando material medieval que había sido aprovechado en el claustro de entrada.
La fachada, construida por Francesco Ferrari (1729), está compuesta de un solo cuerpo delimitado por pilastras pareadas corintias que descansan sobre un plinto y soportan un arquitrabe rematado en tímpano rectangular, en cuyo centro encontramos un querubín de estuco, con dos volutas en sus extremos. 
Sobre la portada adintelada encontramos un tondo de estuco con la santa titular entre dos querubines. Sobre él, palmas y corona, emblema de la victoria del martirio.
Da acceso a un claustro, que es un auténtico museo lapidario. En el centro, un pozo con el escudo de los Médicis, construido seguramente con ocasión de la visita del Papa Clemente VII al Cardenal Nicolo Ridolfi, su nipote, el siete de octubre de 1530.
El interior de planta basilical, permanece inalterado desde el siglo V. En el exterior se puede observar el aspecto de la construcción primitiva en el ábside y en el lateral derecho, en el que se abren pequeñas ventanas románicas.

Doce columnas jónicas con fuste de granito, cuatro de las cuales están embutidas en muro desde el siglo XVII, sostienen catorce arcos (cuatro posteriormente cegados). Los capiteles son los antiguos de piedra revestidos de estuco.

Sobre las arcadas encontramos medallones de santos irlandeses de 1863 y lienzos, restaurados, atribuidos a Paolo Gismondi, llamado Paolo Perugino (Perugia 1612-Roma 1685) con escenas de la vida y martirio de Santa Águeda: Santa Águeda entre las hijas de Afrodisia; Santa Águeda rechaza adorar los ídolos; Martirio di Santa Águeda; San Pedro se aparece a Santa Águeda en la cárcel; Santa Águeda sobre la leña ardiente; Santa Águeda en el lecho de muerte. Los ventanales rectangulares fueron abiertos en el siglo XVII en las obras promovidas por los Cardenales Francesco y Antonio Barberini.
El artesonado de casetones es obra de Simone Laggi, probablemente bajo diseño de Domenico Castelli, que dirigió la decoración interior promovida por los Barberini (1633). El modesto pavimento moderno conserva restos del antiguo cosmatesco del siglo XV.

El presbiterio fue discutiblemente restaurado entre 1931 y 1933. El ábside desentona por los fingidos mármoles decimonónicos que alteran las líneas barrocas del conjunto.
En la luneta del ábside, fresco del siglo XVII con la gloria de Santa Águeda de G. D. Cerrini o de Paolo Gismondi, que sustituyó al mosaico de Recimero y al fresco del martirio de la santa de G. Rocca de 1599, ambos destruidos.


El altar mayor está constituido por un baldaquino formado con cuatro columnas antiguas y elementos originales cosmatescos del siglo XII, que se conservaban en el pórtico, restituido en 1932 a expensas de la Banca d’Italia. Del altar de los Barberini se conserva en el pórtico el frontal con su escudo. 
Bajo el altar están las reliquias de los santos mártires griegos Hipólito, Adria, Neón y María.

En la cabecera de la nave del evangelio hallamos la Capilla de San Gaspar Bertoni (Verona 1777-1853), fundador de la Congregación de las Sagradas Llagas di Jesucristo, que presenta a los Santos Esposos María y José, patronos de la Congregación. El altar tiene un artístico frontal con pesebre en mármol.
En la cabecera de la nave de la epístola está el altar de Santa Águeda, erigido por el Cardenal L. Podacataro (1504), que colocó allí las reliquias de las Santas Paulina, Dominanda y compañeras, mártires. Fue rehecho por el Cardenal Barberini en 1636. La imagen lígnea de la santa es obra anónima del siglo XVIII.
La imagen lígnea de la santa es obra anónima del siglo XVIII.
En la iglesia se celebra de una manera particular el dos de diciembre la fiesta de los mártires griegos cuyas reliquias se conservan aquí, generalmente con una misa vespertina en rito católico oriental, el cinco de febrero la de Santa Águeda y el doce de junio la de San Gaspar Bertoni.