Junto a la fórmula Habemus papam, es una de las más conocidas locuciones referentes al nombramiento de un nuevo Sumo Pontífice. Era la advertencia que el maestro de ceremonias papal iba repitiendo en el traslado de todo neopapa en silla gestatoria para su ceremonia de coronación a San Pedro desde la sacristía; en tres paradas repetía de rodillas: "Sancte Pater, sic transit gloria mundi", mientras era agitado un brasero, conteniendo un pedazo de estopa ardiendo (caeremonia combustionis stipulae).
sábado, 18 de febrero de 2012
Sic transit gloria mundi
Sic transit gloria mundi. Así pasa la gloria del mundo. Sentencia muy adecuada para este domingo de Quincuagésima o Domingo de Carnaval. Frase que aparece arrancada de un cuadro de vánitas. Esta locución latina, que señala lo efímero de las dignidades terrenales, parece provenir de una cita de la Imitación de Cristo del ascético Tomás de Kempis (1380-1471): "O quam cito transit gloria mundi" (1, 3, 6), que no deja de ser glosa de I Carta de San Juan: "Mundus transit et conscupicentia ejus" (2, 17).
Junto a la fórmula Habemus papam, es una de las más conocidas locuciones referentes al nombramiento de un nuevo Sumo Pontífice. Era la advertencia que el maestro de ceremonias papal iba repitiendo en el traslado de todo neopapa en silla gestatoria para su ceremonia de coronación a San Pedro desde la sacristía; en tres paradas repetía de rodillas: "Sancte Pater, sic transit gloria mundi", mientras era agitado un brasero, conteniendo un pedazo de estopa ardiendo (caeremonia combustionis stipulae).
Se sabe fehacientemente que ya fue realizada esta ceremonia el diecinueve de diciembre de 1406 en la toma de posesión del Papa Gregorio XII y parece remontar al periodo aviñonense. Así se recordaba al Papa-Rey que no debía ser seducido por la gloria del mundo. En 1963, en la coronación del Beato Juan XXIII fue la última vez que se celebró este rito:
Ya además yacen empolvados en las vitrinas todos aquellos ornamentos de gloria regia mundana que rodeaban al Papa: tiara, silla gestatoria, flabelos, trompetas de plata..., lo que no hace preciso por pleonástico dicho recordatorio.
Junto a la fórmula Habemus papam, es una de las más conocidas locuciones referentes al nombramiento de un nuevo Sumo Pontífice. Era la advertencia que el maestro de ceremonias papal iba repitiendo en el traslado de todo neopapa en silla gestatoria para su ceremonia de coronación a San Pedro desde la sacristía; en tres paradas repetía de rodillas: "Sancte Pater, sic transit gloria mundi", mientras era agitado un brasero, conteniendo un pedazo de estopa ardiendo (caeremonia combustionis stipulae).

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