Definición de cúpulaEl Diccionario de la Real Academia Española define el término cúpula: “(Del it. cupola). 1. f. Arq. Bóveda en forma de una media esfera u otra aproximada, con que suele cubrirse todo un edificio o parte de él”. Más técnicamente, podemos decir que es un elemento arquitectónico que se utiliza para cubrir un espacio de planta circular, cuadrada, poligonal o elíptica, mediante arcos de perfil semicircular, parabólico u ovoide, rotados respecto de un punto central de simetría. Puede estar sostenida por pilares o por la misma estructura muraria, a la que viene enlazada por lo común por medio de pechinas (cuatro triángulos cóncavos angulares).
El significado simbólico de la cúpula es el de la bóveda celeste, y en ésta se inspiran muchas de las decoraciones internas, sobre todo las magistrales realizaciones de los grandes artistas del XVII, que con sus obras se aprestaron a captar y a seducir emotivamente al espectador. En Roma, después de los frescos de Lanfranco en Sant’Andrea della Valle y de Pietro da Cortona en la Chiesa Nuova, los grandes efectos del ilusionismo espacial alcanzaron niveles altísimos con el Baciccia en el Gesù y con Andrea Pozzo, que llegó a crear una cúpula fingida pintada en perspectiva sobre lienzo en la Chiesa di Sant’Ignazio.
Los orígenes de la cúpula. Roma
La forma, probablemente, deriva de cabañas construidas con árboles jóvenes, curvados y unidos en el centro, cubiertos posteriormente con paja. Sabemos que las estructuras arquitectónicas de cubierta similares a la cúpula eran conocidas al final del VI milenio a. C.; las encontramos, por ejemplo, en las casas neolíticas de Chirokitia, en Chipre (2ª fig.). Empiezan a divulgarse a partir del III milenio, sobre todo
en el área mesopotámica y mediterránea; ejemplos típicos son las tumbas a tholos de la necrópolis real de Ur, los encontrados en Ática, en las Cícladas y en Creta, así como las tumbas micénicas, como el tesoro de Atreo y la tumba de Clitemnestra.
Estructuras de este tipo podemos encontrar también en Italia. Además de las tumbas llamadas sesi de Pantelleria, Sicilia, y de los megalíticos nuraghi sardos, de planta circular, muy parecidos a los micénicos, pueden traerse a colación las pseudocúpulas etruscas de Cerveteri (3ª fig.), de Casal Marittimo y de Sesto Fiorentino.
Cúpulas verdaderas y propias, como las entendemos estructuralmente, nacen y tienen su máximo desarrollo en la arquitectura romana, gracias a la utilización del hormigón, material fundamental para la realización de las bóvedas de cúpula.
Las más antiguas de Roma son de pequeñas dimensiones, como, por ejemplo, la del frigidarium de las Termas de Pompeyo.
Las encontramos sobre construcciones de planta cuadrangular en las aulas termales, sobre planta circular en el mausoleo de Cecilia Metella, en la Appia Antica, y sobre base poligonal en el
pabellón octógono de la Domus Aurea neroniana, con óculo central (4ª y 5ª fig.). Con el tiempo, los arquitectos romanos se especializaron cada vez en construcciones más atrevidas: baste con recordar la grandiosa
cúpula del Pantheon o Templo de Todos los Dioses, bautizado como Sancta Maria ad Martyres, vulgo Santa Maria della Rotonda, el monumento más perfecto y mejor conservado de la Antigüedad romana, del que nos ocuparemos en la siguiente entrada.
2 comentarios:
son esos conocimientos los que publicas que gusta coleccionar por aquello de comprender lo que aparentemente se entiende...
un abrazo y gracias por esto.
Gracias a ti por tu amabilidad. Un saludo.
Publicar un comentario